– A mi Muerte –

Puedo sentir el frío que emanas,
que emana tu alma, que emana tu piel.
Puedo sentir tu cuerpo,
y aun gélido, no te puedo perder.

No hay luz en tu mirada,
no hay fuerza en tus abrazos,
no hay vida en tus labios
ni alma en tu querer.
No hay roce que caliente mi corazón,
no hay fuego en tus ojos,
no hay ni una pizca de energía
que me puedas ofrecer.

Eres un fantasma que ronda,
que ronda mis recuerdos, mis pensamientos.
Eres quien pena y mueve cadenas
sin siquiera darme un poco de paz
Y vas por ahí, tomando el tiempo,
que se escapa por tus manos como el mar.
Tú, que siendo efímera te crees eterna,
tú, no mas que un ave rapaz.

Deja ya mis aposentos
que de nada sirve que sigas acá.
Deja ya ir la pena que te aqueja,
ya no te puedo cuidar.
Ya mi fuerza no me enerva,
ya no me produces sino asco.
A ti, que tanto te quise en mi pasado
a ti, que no te puedo soportar.

Lo siento por tus quejidos,
siento que ya no me pueda doler.
Como pasa el tiempo que no te olvido
Aunque ya no te pueda querer.
Lo siento por ti y tus demonios,
no los quiero cerca de mí.
Ya tendras tiempo de atormentar a otros
Ya habrá quien te quiera temer

Porque yo, yo no quiero tu frío
No quiero tu gélido ser.
Vete a otra sombra a vivir oculta
robando lo que tú no puedes tener

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Pasa el tiempo
pasan las horas
pasan las sombras por el piso

Te espero en mi descanso,
en un pequeño espacio de mi día.
Pienso qué haré contigo,
si tomarnos un café al son de tu historia
O pasearnos por pasillos llenos de destino.

Te espero,
sin pensar demasiado,
sin sentir suficiente.
sin querer superarlo…

El inerte cuerpo
y frío de la noche que lo abraza.
Las sombras que se borran,
esa paz en su aura,
ese vacío en su mente,
la ausencia de ese golpe en su pecho.

Nadie lo mira,
nadie lo busca,
nadie se encuentra con su recuerdo.
Y ese inerte cuerpo,
que se llena de un suave murmullo en el viento
No tiene mas que esperar.

Sus manos ya no dibujan,
sus labios ya no cantan.
Se mantiene recostado donde está
Y esa paz que emana de su quietud,
esa calma que rodea lo evidente
no es mas que un destino manifiesto.
No hubo evoco del pasado,
no hay miedo a su futuro.
Tal vez desidia, tal vez ansiedad,
pero no de él
que yace tan calmado en el suelo.

Su rostro se torna violáceo
y su mirada se pierde en los adoquines.
¿que habrá visto en ese último suspiro?
Sus ojos se ven desorbitados,
quien sabe que epifanía se revelo ante ellos.
¿Acaso se encontró con aquel
que a su imagen y semejanza nos hizo?
Un cuerpo sin alma, un alma sin fe
Y ese rostro que se vuelve de piedra
no deja de mirar en el abismo.

El inerte cuerpo que,
acosado por el gélido invierno,
no consigue nada mas
que sentir la vida escaparse…

¿Y qué si no?

Hablas como si el amor
fuera inherente al ser humano,
lo haces parecer indispensable
para seguir viviendo feliz.
¿acaso no es esa
una presunción peligrosa?
Si amar fuera necesario,
¿entonces por qué no mueren los descorazonados?

Quieres vender esa mágica idea
que no todo el mundo puede sentir.
¿Acaso quieres un “Fake it ‘til you make it”?
¿Una mentira enquistada en tu vida?
No, no sirve creer en el amor indispensable
cuando solo tienes sangre en el corazón
Tal vez, mejor, pregúntate si mi límite
no es sino mi felicidad idónea.
Que me encanta no ser de nadie
para poder probarlo todo.
Pregúntate si en el intervalo
no es mejor cansarme de mí que de ti

Lo sé, lo sé
podría mentirte con un “te quiero”,
escribirte “te extraño” y olvidarlo luego.
Que nuestros textos fueran eternos
cuando lo que siento es efímero.
Podría decirte que soy un tonto
y darte las gracias cada noche.
Podría ser un tierno hombre
escapando de mi destino

Pero ¿por qué?
¿Y qué si lo que quiero
es vivir de muchos ratos?
¿Y si me gusta mi soledad
con compañías de a minutos?
¿Acaso debo sentir
por qué tú no puedes dejarlo?
Me ahogaría, me asfixiaría
me haría tan infeliz atarme a ti.
Sería un ser incompleto,
unas venas que se secan en el tiempo.
Ser un libertino, eso no lo podría dejar,
es mi forma, mi esencia y, probablemente,
sea eso el culpable de tus delirios…