Carta a un futuro simulado

Futuro yo… que decirte? Hoy es un lindo lunes de Noviembre. El año? 2012. Hoy es un día en el que vives con cierto sabor a tristeza en la boca; ayer viste a la chica que adorabas y, por alguna razón que aún no entiendes, te hizo sentir feliz y triste a la vez. Recuerdas constantemente que ella prometió no volver a dejarte de hablar, pero no tienes ni idea de si te está diciendo la verdad o simplemente te mantiene cerca (como un esbirro, sí, también dudas de ella, la única chica de la que no habías dudado en meses).

Puede que te acuerdes de haber escrito esto o no. Puede que el blog esté hecho polvo para ese entonces (aún no decido si fecharlo a uno, dos o cinco años). ¿Recuerdas cuando pensabas en lo que querias ser de grande? ¿Lo lograste? Espero que sí porque he puesto todas mis esperanzas en que llegarás a ser un caballero como los que quieres emular. Ya tienes tu reloj, tu bastón y tu sombrero, de seguro los cargarás hasta el día de tu muerte (el cual espero que no haya pasado aún porque entonces ¿De que serviría esto?). También quería preguntarte ¿Como sigue Emily? Justo ahora que la veo no puedo dejar de pensar en que pronto será una niña grande, ya no me verá mas como su superheroe.

Posiblemente este fin de semana salga; se nota como han cambiado las cosas este año, espero sigan cambiando. Sé que puede parecer tonto pero probablemente no sepa ahora nada de ti pero tú si puedes recordarme. No sé si te hayas dado cuenta, pero ya me siento viejo, no dejo de pensar en que ya el año que viene tendré 23 años; puede que parezca un número muy bajo, pero te recuerdo que siempre dijiste que morirías a los 40; eso me deja menos de la mitad de la vida. Incluso por alguna razón pienso en un hijo, irónico que para quererlo tanto no pueda tenerlo.

Espero hayas guardado algún libro hoy para leer. Espero también que, si tienes compañía, sepas tratarla como un caballero (odiaría darme cuenta de que he perdido aquel romanticismo al que tanto amé y odié. No sé exactamente en que momento dejamos de vivir en nuestra época, pero estoy seguro de que habrás conseguido una forma de dejar salir todo aquello que hubieras querido hacer

No espero disimular el tono de melancolía y nostalgia que puede hablar en este instante, la verdad es que hasta hubiese querido que mi Yo de hace 5 años me hubiese saludado. El tiempo hace mella en nosotros, eso seguro lo sabes. Tal vez mañana te des cuenta de que esto tuvo mucho sentido, necesitaba dejar de sentir hoy lo que ayer me martirizaba. Ademas, por lo menos estoy creyendo en la esperanza de vivir 5 años mas…

Knightden

PD: Recuerda escribirle a tu futuro Yo, así él también se sentirá feliz de leerte como (espero) te haya hecho feliz el leerme a mí

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Fue de mí, que descubrí las caminatas largas,
los paseos lentos por madrid.
El café tibio al final de la tarde,
tus labios recitando para mí

que el tiempo paso adelante
y los recuerdos llenaron la alfombra
Y tus letras, en dulce reposo.
Se enredaron en tus cabellos.
Y los pasos hacia la puerta
buscaban con esperanza tu presencia;
si es que acaso nos queda tu recuerdo,
si es que acaso me acostumbré a tu ausencia

Fue de mí, fue de mí,
lo que no fue de nosotros,
que seguí vivo y toreando evocos
Que seguí vivo y extrañando rostros.
Fue de mí, que no hubo mas viaje,
ni mas destellos nocturnos,
ni mas fuego en las entrañas,
ni mas “te amo” de nuevo.

Fue, porque luego no pudo ser,
lo que los dos quisimos.
Todas las palabras gastadas
en una última despedida…

A la Magdalena de Campos Eliseos

Tantos años sin preguntarme
¿Porquè no sigues conmigo?
Tantos años, tanto tiempo
Tanto recuerdo oculto en el pasado.

Tanto camino recorrido
para voltear y verte en el horizonte
Y no te añoro, no te añoro,
aunque te sigo extrañando cada día;
a esa capacidad para sorprenderme,
a esa necesidad de conversar
y quitarnos el frío del hastío.
Arrancarnos del destino los fracasos.

¿Como es que no hablamos ya?
Sin pensar siquiera en poder llamarte
y ofrecerte un café en mis días,
sin ofrecerte un distante presente,
un tibio abrazo y un “hola, ¿como estàs?”
.Y el tiempo, del que tanto recuerdo,
Para hallarme sabiendome muerto,
queriendo revivir esos ùltimos dias
en los que tú y yo éramos uno.

No puedo sino tenerle rencor y odio
a ese tipo del que tanto me jacté.
Y recordarme idiota e inmaduro,
imbecil, renegado e inexperto.
Ahora, que el tiempo está sobre mí,
sé que ese era un niño descuidado
Y comprendo claramente por qué,
por qué perdonarme no era opción

Sin embargo no tengo nada que pelearte,
ni nada que discutirte.
Yo no era como hoy que te extraño,
y que, a veces, quiero llamarte
solo para saber como te trata la vida.
Sé que de pecador tengo todo
de perdonable nada,
de verdugo ni la clemencia.

Lo siento… lo siento por todos estos años
En los que pude intentar conocerte
Y tal vez reconocerme en tus ojos,
pero el tiempo, ese del que tanto hablo,
jamás me dejó comprender lo valioso que era.
Con las respuesta y el orgullo por doquier
Te amé, te amé y ya no
Pero como arde no volverte a ver…

03/04

Dedos cavilantes sobre el teclado,

la mirada perdida sobre teclas uniformes

El escritor ahí, sintiendo todo

sintiéndolo tan lento en dolorosa procesión

 

Sus manos parecen arrasadas por los años,

los surcos en su piel tan profundos y añejados.

No tiene color más que un muerto tono cenizo,

un tono cenizo que le sabe a hiel.

No se siente feliz, no se siente joven,

no se siente ganador ni mucho menos competencia.

Se encontró con su pasado y este en su furia

Le arrebata lo poco que le queda de futuro.

 

No deja de pensar en cómo ha fallado

y no culpa a nadie más que a sí mismo en su silencio.

Tan vacío es ese efímero sentido de existencia

que hace meses que dejó de importarse.

Sin embargo, en su tortura, está más lúcido,

Pareciera encontrar, muy muy tarde,

ese significado esquivo de la felicidad

Si la abraza o no, ya él no decide eso.

 

El frío le congela los huesos,

el frío le esquiva los reclamos.

Nadie sabe más de silencio y soledad

que el que ha cavado su tumba estando vivo.